Me ha
dado pena ver
a la mujer más vieja del pueblo
esperando en la plaza del pueblo un autobús
que nunca llega.
Autor: Txema Maraví Artieda
SE DABAN COMO LA MANO
Me vigilaban mientras hacían
como que limpiaban las
ventanas.
Todos los vecinos de Torrequinto pensaban
que yo formaba parte del Clan
del pan bajo el brazo.
¡Pero si yo no formo parte de nada!
Decía con los ojos.
Sólo soy un anti fincas anti personas malas.
Caminaba por el bosque.
Azotaba plantas con un palo.
Sacarán mi cruz herrumbrosa del cementerio
pero un niño imperfecto la encontrará
en el futuro.
Pensaba.
Dos árboles que tenían miedo de la tormenta
juntaban sus ramas.
Se daban como la mano.
ES ALGO NORMAL SENTIR ALGO ASÍ
Es bueno tener analgésicos siempre.
Un perro ladra con eco en mi
patio interior.
Me gustaría poder viajar en el tiempo.
Poder abrazarla para que no se
vaya y salvarla.
Es algo normal sentir algo así.
LA CERAMICARÍA
CON LA LUZ APAGADA
FUTURÓLOGO
EL DINERO QUE TE VAS A GASTAR

Imagina
tener que trabajar
nueve horas seguidas
con
un pavo que silba todo el rato.
Imagina una fuente pública que huele a piscina pública.
Imagina un ciego con déficit de atención.
Imagina un gordo gordinflón.
En una semana te vas de vacaciones.
No tienes tiempo de imaginar.
Sólo tienes tiempo de pensar
en el dinero que te vas
a
gastar.
PA AMB TOMÀQUET

Mi
primera cana en la ceja.
Se ha pinchado la rueda de un tren.
Una mosca del Raval se cuela en mi oreja derecha.
Una rebanada de pa amb tomàquet
corona un montón de
basura.
¡Estoy tan enfadado!
Cada
minuto sin ti
es un regalo del cielo.
Eres como un chiste largo y malo.
Eres un camión que transporta regalices de palo.
¡Y qué palo das!
Perdona si te golpeo la cabeza
con una botella de
plástico.
NOCHE DE SAN JUAN
UN MONTÓN DE MINI MOCHILAS DE COLORES

Un
ilicitano que
visitaba Barcelona y que paseando por la rambla de Cataluña
pasaba más desapercibido que un teléfono móvil negro
sin batería con funda negra sobre una mesa
negra me dijo:
Los turistas de Barcelona huelen a mierda.
Huelen muy mal.
Huelen como a pedo rancio y a sudor.
Me
lo dijo casi llorando
mientras se bebía una lata de cerveza sin alcohol.
Delante de nosotros un montón de niños jugaban en unos columpios.
Un montón de mini mochilas de colores
reposaban en un banco
cercano.




