UNA MONTAÑA DE CAJAS

Tengo los hombros inclinados como mi hermano cuando digo
Javito se toca el pito por encima

del chándal.

Tienes las orejas mucho más grandes y finas cuando dices
en junio me toca cuidar a

mi madre.

Tiene una mirada bonita pero enredada cuando dice
tengo un elefante con la trompa rota
que me cuida, tengo un elefante

que me toca.

Tenemos mucho más que decir cuando decimos
un cartel azul tan bello que se funde

con el aire.

Tenéis los martes cara de rata cuando decís
una farola hueca entre los

árboles.

Tienen la pierna helada cuando dicen
una montaña de

cajas.

DESCRIBIMOS RARO

Jugando entre las nubes
parecemos debajo

del agua.

Abrazamos al diferente, generamos kilos
de basura entre los coches y luego
pagamos para que la
recoja el vecino.

Gritamos al unísono:

¡Una copa y la serpiente!
¡Una nevera tiene que ser blanca!

Las drogas en las calles parecen caramelos
y nadie quiere caramelos, nadie quiere volver

al colegio.

Somos miel para las moscas y hacia las moscas
nos dirigimos como cinco

curas calvos.

Los novios de las ministras cagan en el baño de los
ministros pero nosotros que somos muy listos cagamos

en plena calle.

No queremos andar como el resto y por eso andamos raro,
no queremos describir un cilindro y por eso

describimos raro.

LA JODIDA DOBLE MUERTE

Tengo un gorro de lana
en el coche y con el coche atropello

mariposas.

Tengo el maletero lleno de pescado,
tengo el maletero lleno de frutas tropicales.

Con el motor en llamas rozo ramas quebradas y secas,
con el motor en llamas rozo paredes plagadas

de colores feos y formas extrañas.

A lo lejos, cerca de una gasolinera brillan los
restos de una botella rota.

Brillan los restos de una botella rota pero
nadie recoge un zorro aplastado

en la carretera.

Qué horror, se trata todo el rato
de la doble muerte, se trata
todo el rato de la jodida

doble muerte.

HUNDIDOS EN ARROZ

Nos lanzamos en verano hacia las montañas,
y nos recordamos cuando caía la tarde,
y nos recordamos en la cumbre

bajo las estrellas.

Lo hicimos para confeccionar el poema
y para comprobar que no todo se
arreglaba entre nosotros

hundidos en arroz.

Son leyendas todo lo que cuentan que
hicimos aquella noche, sólo recuerdo

que lo que hicimos lo hicimos

para confeccionar el poema
y para comprobar que no
todo se arreglaba entre
nosotros hundidos

en arroz.

HA QUEMADO SU CEPILLO ELÉCTRICO

Ese hombre cansado que sale de su oficina
de tres metros cuadrados con sus
vaqueros gastados y su perilla

de hombre cansado

ha dicho que la venta de parcelas
en el extrarradio cierra con un
descenso del dieciocho

por ciento.

Ese hombre cansado que siempre
mira de reojo cuando tiene
que sacar dinero

del cajero

ha visto una explosión en el cielo
camuflada entre las nubes,
ha visto fuego, ha visto

azules.

Ese hombre cansado que todavía
tiene la marca de un cigarro
que hace años apagó en

su brazo

ha descubierto una paloma muerta
en el motor de su coche y ha
quemado esta mañana

su cepillo eléctrico.

HOY NO SÉ QUÉ HARÉ

He caminado del garaje a casa sin pisar la calle,
he sentido el azul eléctrico de los bosques

cerca del río.

He visto caídas en asadores, he soñado
animales gachas y cofradías

rodes.

He descrito una piscina desmontada sobre la hierba,
he descrito una piscina sucia y llena de

trozos de ladrillo.

He intuido la sombra de una manera de ser
y descubierto una mosca debajo de un

plato.

He recordado todo eso y más
y todo eso y más recordaré
mañana,

hoy no sé qué haré.