NOS DAMOS CON UN CANTO EN LOS DIENTES

Dicen
TEN FE en la
RENFE.

Pero cómo vamos a tenerla si el otro día
un colombiano con los dientes más blancos
que sus zapatillas mató a cucharadas
a un viejecito que tomaba tranquilamente
un café sostenible con leche y azúcar.

Tensiones geopolíticas lo llamaron.
A cucharada limpia lo llamaron otros.

Ese día la REN FE vendió 34 bocadillos de jamón
y 25 menús mollete.

Nos damos con un canto en los dientes.
Dijeron a los medios.

PENA POR TODO

Por favor Dios, dame unos ojos más pequeños
e inexpresivos porque mis ojos son una
ventana por la cual se cuelan
todas las miradas.

Curiosas, introspectivas que se imponen
a la primera de cambio.

EL DDEO
EL DEMONIO ESTÁ EN MI JUVENTUD
EL DEMONIO NO SÓLO ESTÁ EN MI JUVENTUD
Estará siempre esperando con los ojos gigantes dispuesto
a darme unos ojos gigantes como
los suyos.

Activado, dispuesto,
sí, eso ya lo he dicho,
DISPUESTO
a hacerme sentir pena por todo.

CENTRO DE INTERPRETACIÓN DE LA HUERTA

Mira las lechugas.
Mira los calabacines.
Mira la planta de las patatas.

Los tomates no los puedes ver por ahora.

Parece que no llueve.
Parece que no va a llover.
Hace un calor de muerte pero eso ya lo sabes.

Pensar en el calor.
Hablar del calor da más calor.

Mira las lechugas.
Mira los calabacines
Mira la planta de la patata.

Qué fresca y cómo marea la huerta
si la miras tanto rato
seguido.

¡NEVER! ¡MORE!

Cuando pisaba las alcantarillas FENSA
y hasta los pijos me robaban la pasta
en las salas de máquinas,
el olor a seto que separa,
el olor a seto de pino que separa
una finca de la calle,
era una mariposa muerta en un paso de peatones,
o era una mariposa que se hacía
la muerta.

Me senté en un banco recién pintado.
De currar con dolor de espalda
no se libran ni los albañiles.

Pensé.
Y vino mi urraca y me dijo:
¡Never!
¡More!

MEDIO MUERTA

Enfermo, inactivo, feliz porque la inacción
no es tan mala como parece.
Mis opciones, como una fuerza que puede
tornarse ajena, como el hecho de construir
una valla de madera para alguien que
no conozco, sin habilidades previas de
carpintería, sin la herramienta necesaria,
durante todo un fin de semana.

Viendo cómo se hace de noche y no
he avanzado nada.


Reconozco desde lejos una valla de madera
del pasado, pintada de verde, plantada en
la tierra, tumbada, medio muerta.

LA FINCA

La generación inquilina no está dispuesta
a cambiar sus hábitos de pagar
todos los meses el
alquiler.

Exige pagar todos los meses cueste lo que cueste.

La generación inquilina aceptará cualquier subida
de la renta si no le queda otra que
aceptar cualquier subida
de la renta.

Caminará de puntillas por casa
para no
desgastar el suelo del piso.
No tocará las paredes ni las ventanas.

No saldrá jamás de lo que su casera llama
“La finca”.