
Imagina
tener que trabajar
nueve horas seguidas
con
un pavo que silba todo el rato.
Imagina una fuente pública que huele a piscina pública.
Imagina un ciego con déficit de atención.
Imagina un gordo gordinflón.
En una semana te vas de vacaciones.
No tienes tiempo de imaginar.
Sólo tienes tiempo de pensar
en el dinero que te vas
a
gastar.
