
Una
ciudad llena de fábricas.
No
puedo dormir en esa ciudad.
Tampoco puedo trabajar en esa ciudad
si no tengo el título de ingeniero
eléctrico.
Me dedico a vagar por sus calles con cara de pena
pero pena no doy a nadie.
Ya mestán largando de su ciudad.
No pinto nada en su ciudad industrial.
Camino hasta el extrarradio.
Un árbol negro iluminado por una farola.
Un montículo de hierba seca iluminado por la misma farola.
Un trozo de cemento blanco cercano.
Una Berlingo turquesa con los cristales tintados.
Pero aquí no estás tú.
Pero aquí sólo estoy yo.
Sigo andando y me pierdo en el monte.
La silueta
de un bosque negro
sobre un cielo casi negro es todo lo que veo.
Ni una estrella parpadea.
Ni los faros de un coche lejano.
Nada.
Sólo un leve resplandor de
una luna que no se
ve.
