
Lo tuvimos entre las manos.
Lo tuvimos pero lo dejamos volar y voló.
Recuerdo
los paseos contigo
y cruzarnos con una planta
que olía a mierda de
perro.
Y jugar a nada en tu finca.
Y recoger palos del
suelo.
Decías que la pena era mi guía.
Que yo sólo me guiaba por ella.
Pero
la verdad
es que me dabas gustito,
que me gustaba estar contigo
Que me hacías sentir bien.
Y así era.
