UN MONTÓN DE MINI MOCHILAS DE COLORES

Un
ilicitano que
visitaba Barcelona y que paseando por la rambla de Cataluña
pasaba más desapercibido que un teléfono móvil negro
sin batería con funda negra sobre una mesa
negra me dijo:

Los turistas de Barcelona huelen a mierda.
Huelen muy mal.
Huelen como a pedo rancio y a sudor.

Me
lo dijo casi llorando
mientras se bebía una lata de cerveza sin alcohol.
Delante de nosotros un montón de niños jugaban en unos columpios.
Un montón de mini mochilas de colores
reposaban en un banco
cercano.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *