UNA HISTORIA QUE NO SE CREE NI DIOS

Se
mostraba colaborador.
Con las manos hacía no sé qué con las manos.
Lejos los cuchillos de su alcance, no gestionaba bien las manos.

Tú no sabes lo que me ha pasado. – Me dijo asustado.

Y me contó una historia que no se cree ni dios.

Te lo regalo. – Me dijo un amigo suyo.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *