
No
había profilácticos,
no había televisión en color.
Tampoco había muchas pesetas,
pero sí mucho
amor.
Y de todo este milagro nacimos,
mis hermanos
y yo.

No
había profilácticos,
no había televisión en color.
Tampoco había muchas pesetas,
pero sí mucho
amor.
Y de todo este milagro nacimos,
mis hermanos
y yo.
Soy de mi pueblo de toda la vida. Ver todas las entradas de Txema Maraví Artieda