
Había
una vez un perro
que salió a pasear con su dueño
un día de lluvia.
El perro se pegó la hora entera
que duraba su paseo
debajo de un
seto.
Una gaviota
que observaba todo
desde lo alto de una farola
me lo contó.
El perro se llamaba Kiku. – Me dijo excitada.
El dueño ni idea.
