AL MISMO TIEMPO

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Estábamos los dos en silencio
rodeados de silencio
 
Yo estaba tumbado entre sus piernas
y apoyada de lado estaba mi cabeza
en su estómago
 
descansando
 
Y todo el mundanal ruido
había desaparecido
en aquel maravilloso instante
junto a ella
 
Y su corazón en sus tripas
no palpitaba al mismo ritmo
que lo hacía el mío
 
Lo más raro es que los dos
estábamos completamente sobrios
cuando nos miramos a los ojos por última vez
y nos dimos cuenta de aquello
 
al mismo tiempo
 

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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