MI PRIMER DÍA EN EL PUEBLO

Y así empieza mi primer día en el pueblo.
Rodeado de lagartijas.

Esos pequeños dragones que por una razón biológica
necesitan transmitir el calor del cemento
a su fino y escamado corazón.

Y así empieza mi primer día en el pueblo.
Rodeado de una plaga de mariposas
devoradoras de boj.

Son bonitas pero
son plaga.

Y en mi pueblo hay un gallo cabrón
que canta por las mañanas,
pero a mí no me
molesta.

MAESTRO BAKAOU

Tienes
un beber oscuro,
tienes ganas de gritar:

¡Estoy como una cuba!

Mis palabras son codazo en tu cara.
¿Por qué te irritas con la vida?

Eres como un niño encerrado con pestillo
en el baño, siempre serás ese
niño pequeño para
mí.

Maestro Bakaou,
vidente, médium, astrólogo.
Soy futurólogo curandero con veinte
años de experiencia.

¡Niño! ¡Deja el suelo!
¡Egoi, despacio! ¡Que llevas los huevos!

CERCANA Y SOBREVALORADA

Siempre que
se acaba el verano,
siempre que se acaba el verano
cierran La jamonería, y siempre de fondo
escucho la risa loca de una
gorda loca.

¿Tú, cuántos kilos has perdido?
Tengo boles de azúcar, tengo boles.

Imagino tu redondo
rostro amarillo y me topo con las farolas.
Necesito perfumar la pantalla de mi ordenador
cada vez que te veo
de lejos.

Estoy empezando a pensar que
yo te gusto por mis botes de champú,
y mis jabones, y mis colonias…

¿En serio crees que soy tan ordenado?

Techaré de menos
redonda estrella de redondo rostro amarillo.
El año que viene te sentiré de nuevo
cercana y sobrevalorada.

COMO UNA CROC

¿Qué tal o qué?

¿Qué dices o qué?

¿Sabes qué pasa?

¿Qué?

Pues que las Crocs (o los Crocs)
siempre caen de pie.

¿Y qué más te cuentas o qué?

Pues que una tarjeta de crédito
dentro de una bolsa de
patatas no se
come.

¿Sí o qué?

Como lo oyes tío. Nunca le des
cerveza a un indio, se quedará
dormido de pie.

¿Como una Croc?

Eso es.

LOS DESAYUNOS DE IVÁN

Los desayunos de Iván no eran perfectos.
No existía una relación perfecta
entre Iván y sus desayunos.

Los zumos de naranja eran naturales
pero no siempre.

A veces eran de caja.
A veces eran de Tetra Brik.

Tenía boles llenos de cereales.
Tenía plátano frito.
Tenía crêpes y sirope de arce.
Y una mente matemática.
Y una mente matemática.

Un buen día una mosca que mordía
se apoyó en sus piernas
de jilguero.

A Iván no le gustaban mucho las moscas
así que se levantó y se marchó de
la cocina.

Iván sabía que no existía una relación perfecta
entre él y sus desayunos, pero aquella
mosca, pero aquella mosca…