UN RASGO COMÚN

Cuando le conocí,
mi amigo no fumaba, comía
mandarinas.

Quemaba cosas,
y como cuando tiendes
la ropa y al terminar observas
orgulloso tu hazaña,
él observaba orgulloso su hazaña en llamas.

Tenía la necesidad de hacer todo sin esperar,
y cuando no conseguía todo lo que quería,
se frustraba.

Supongo que se trataba de un rasgo común
en
todos nosotros.

Ahora,
al igual que mi amigo,
todos esperamos que ciertas cosas vayan surgiendo.

Surjan o no surjan, sabemos esperar.

Hemos
adquirido
esa discapacidad.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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