
Una mosca
se agita en no sé qué
recoveco de mi habitación.
Bate sus alas y emite su típico
zumbido de mosca.
Bzzzzzzz.
Ahora se choca
en parábolas contra
el techo intentando llegar
a no se sabe muy bien dónde.

Una mosca
se agita en no sé qué
recoveco de mi habitación.
Bate sus alas y emite su típico
zumbido de mosca.
Bzzzzzzz.
Ahora se choca
en parábolas contra
el techo intentando llegar
a no se sabe muy bien dónde.

Me
gustaría no
tener nada que perder.
Madre, me pica el pie.
Madre, déjate
la piel.
Puedo imaginar
mi vida contigo en otra dimensión.
Yo seré tus amigas, yo te ayudaré a barrer
esa capilla del siglo dieciséis.
En esa capilla te casarás de nuevo,
y de nuevo seré tu hijo,
y de nuevo recibiré tu mismo
amor sin condición.
Me gustaría no tener nada que perder.
Madre, me pica el pie.
Madre, déjate
la piel.

Ese de gafas
que parece poeta sin serlo
pisa con fuerza
tres pipas de girasol
y se cree poeta.
Ese de gafas
que parece poeta sin serlo
abandona un papel doblado
en el suelo
y se cree poeta.
Ese de gafas
que parece poeta sin serlo
se cruza conmigo
y piensa.
Y se cree poeta.

Ha
cerrado Dentix,
Dentix ha cerrado,
y yo necesito en mi boca,
unos dientes amarillos nuevos.
Necesito a esos pequeños,
granitos de maíz.

Por ser dispositivo me criticaron
profesores y alumnos.
Me
llamaron gamberro,
español sin fundamento.
Me dijeron.
Nos gusta de ti que no eres andaluz.
Nos has encantado mucho.
Pero ellos se quedaron allí.
Y yo me marché tan lejos como pude.
Ahora trabajo en Gallega de Patatas, de turno de noche.
Cuando me quedo absorto mirando fijamente
a esos tubérculos no veo patatas,
veo catedráticos.
El milagro de la educación.

¡Chssss…!
Ha
entrado un
negro en el edificio.
¡No mires!
¡No te quedes mirando!

Esos pantalones
te hacen culico.
Menudo adefesio
estás hecho.

No he hecho caca,
era un pedo.

Este
año que viene
no pienso tocar a nadie.
No pienso tocar nada,
ni vivo,
ni muerto.
Puede ser que recoja
un montón de papeles del suelo.
Puede ser que lo haga, pero sólo porque
/////////////////////////
les ha llovido encima.
Estarán desteñidos, serán azules esos papeles.

Mira
el plano general.
Enciende la radio en un túnel.
Mira, alguien ha tenido la decencia
de vomitar de color
azul.
Mira esa chica que se despide.
Parece que lo hace agitando un ramo de rosas rojas pero no.
Lo hace agitando un paraguas rojo.
A veces las cosas no son lo que parecen.
El tiempo es un banco blanco, eso ya lo sabes.
Un pelo de la cabeza de marca páginas, un dedo cortado.
Yo creo que todos acabaremos de oferta
en un supermercado de barrio.
Me gusta saber a qué sabe.
Dice una señora.
No hay camposanto para tantos.