Salen los obreros del trabajo y
juegan como niños entre
los aspersores.
Salen los obreros del trabajo y
juegan como niños entre
los aspersores.
Hay muchos árboles pero tú sólo te fijas en
cómo se mueve con el viento
tu palmera.
Dices que la plantó tu padre hace años
y que por eso siempre aparcas
su viejo BMW cerca.
Dices que tu palmera es una palma
pero, ¿sabes una cosa?
No me importa tu palmera,
o palma,
o lo que sea.
Yo sólo me fijo en esa mancha en la carretera,
era un gato muerto hace una semana
y después de una semana ya no
será nada.
Nací ser humano pero escribo
para no tener que serlo
todo el rato.
No sé planchar, no sé redactar,
no sé hacer nada que acabe
con ele.
Como cuando talan un bosque y lo transforman
en leña, yo hago pedazos un árbol para
no tener que hablar con
vosotros.
Giro para no tener
que hablar con vosotros
y para dejar de ser vosotros
todo el rato.
Giro pero no sé hacia dónde giro, dando
vueltas en círculo se ríen de mí
hasta los afinadores
de pianos.
Atropelló a su perro, decorando la
fachada reventaron todas
las bombillas.
Una trenza me voy a comer,
una trenza me voy a
comer.
¡Eso dijo a su mujer!
Mientras, todo en llamas,
todo excepto las migas
de su largo
bigote.
Un seto se aburre, una planta llora,
la vida puede ser tan
insoportable,
tan fea,
menos mal que sirve
la poesía para
recordarlo.
Soy un hijo de puta
muy perro.
¿Me puedes hacer una foto?
Que lo sepas,
en este planeta debería ser más raro abrazar
en público que mirar con
los ojos.
Haciendo tiempo dentro del coche,
haciendo tiempo supongo
que la vida es eso,
hacer tiempo y esperar a que la luz del
garaje se apague sola, una bola de
acero que rueda en silencio,
un vecino que se acerca
y se apaga la luz.
Recuerdo una estampa casi navideña,
recuerdo que cuando me robó
ese yonki empapado en
sudor toda la pasta
yo
te observaba a través del
marco de la ventana
cerrada
distante
y sentada en
tu despacho mirando
el ordenador sin enterarte
de nada.
Aceptas la muerte,
no te importa conectar
cuatro neveras viejas con los
pies mojados.
Un taco cerrado de quinientos folios
debajo de la pantalla de tu ordenador personal
es muy de oficina pero no te importa,
tu bello facial también lo es.
Se supone que tu color favorito es el azul,
no te importa que lo sepan, no te importan
las fresas de Huelva
en llamas.
Ensucian las calles tus flores, ensucian las
calles de colores pero eso tampoco
te importa.
Cuando apareces de repente se marchan
aterrados todos los pájaros y siempre
que lanzas un escupitajo al suelo
te arrepientes.
Dejad lo que estéis haciendo ahora
mismo y soltad la pasta que
quiero un puto helado
de coco.
Dejad lo que estéis haciendo
ahora mismo y soltad
la pasta.
El no ya lo tengo.