Se acercaba la primavera,
se acercaban las flores en las rotondas,
se acercaban las unas
a las otras.
Se acercaba la primavera y yo llegaba
de nuevo y con gafas, y mi mente
se tornaba compleja cuando lo
que de verdad necesitaba
era descansar.
Se acercaba la primavera,
se acercaban las flores en las rotondas,
se acercaban las unas
a las otras.
Se acercaba la primavera y yo llegaba
de nuevo y con gafas, y mi mente
se tornaba compleja cuando lo
que de verdad necesitaba
era descansar.
Hoy sábado veintitrés de marzo he
visto tres cosas por las cuales
creo que abandonar mi
planeta no procede
por ahora.
Primera cosa.
Una nube solitaria
en medio de un día que
parece de piscina pero no lo es.
Segunda cosa.
La sombra de un árbol raquítico proyectada
en la tercera y última cosa que he visto
por la cual creo que abandonar
mi planeta no procede por
ahora.
La lona sucia de un camión
en movimiento.
Quiero que
sean verdes mis ojos, y
quiero que sean ellos los que me hagan ver
el mundo como yo lo veo, y quiero sentirme dichoso,
y quiero sentir el privilegio de no
saber quién soy de
verdad.
Alguien ha dibujado
un culo en el ascensor,
alguien ha dibujado un culo
en el ascensor.
Tengo que hacer algo con la vida,
tengo que dibujar un culo
en el ascensor.
Tengo que hacerlo, tengo que dibujar
un culo en el ascensor, alguien
ha dibujado un culo en el
ascensor y yo quiero
ser ese alguien.
Namasté.
He visto a José Mota comprando helado de fresa
en La Rochelle, he visto a José Mota en plena
batalla, he visto a José Mota cerca de la
carretera, he visto a José Mota
cerca de una casa hecha de
bizcochos y crema.
He visto a José Mota dibujando mandalas
en un cuartucho alquilado, he visto
a José Mota tocando la guitarra,
he visto a José Mota mirando
tres minutos seguidos un
cochinillo envasado
al vacío.
He visto la sombra, he visto el reflejo
de José Mota en un charco y he
visto en los ojos de José Mota
la locura de un hombre que
no conoce la receta
del chorizo de
Pamplona.
Una sala de gente como tú,
parece que saben lo que hacen,
tú también deberías pero no sabes
ni
por
dónde
empezar.
Una sensación de algo falso, una sensación
de algo impuesto arruina tu mente y
arruinado te despiertas un minuto
antes de que suene el
despertador.
No eran como tú, tampoco sabían
lo que hacían, la foto no
eran ellos, la foto
son ellos.
Eres tú,
eres un tipo
que habla de un
tipo y ese tipo eres tú.
Te llamo por teléfono y no me contestas,
porque no te puedo llamar, porque te
pillo hablando en tu funeral, porque
se supone que tú eres el muerto.
Eres tú, eres un tipo que
habla de un tipo y ese
tipo eres tú.
He visto desde lejos el autobús que te lleva todos
los viernes al pueblo, me ha parecido verte
aburrida y mirando por la ventanilla.
Leña húmeda del bosque,
concentrado de ramas
y bocas horribles
llenas de
musgo.
Leña
seca y
perfecta, leña
seca y bien apilada
cerca del coche del alcalde.
Cerca de los restos de una casa vieja,
cerca de un viejo tractor me gano el sueldo,
que no es mucho pero me da para un poco de leña.
Me gustaría
trabajar en una tienda
de informática muy pequeñita
y no vivir en esta mierda de sitio que
afecta mi cerebro.
Me gustaría
inaugurar mi tiendecita nueva
cuando ya no quede nadie vivo en
la tierra.
Qué malo ser y no poder evitar ser
el número dos del
mundo.
Cuando sólo exista yo seré hasta
que me muera el puto
número uno.
Así que cuando quieras puedes llevarme
a la tienda la torre de tu ordenador
viejo para que le instale una
tarjeta gráfica nueva.
¡A no joder!
¡Que tú no estás vivo!
No tengo
miedo al silencio,
si sueño que se quema
la tostada se quema la tostada.
Me gusta todo lo que se quema, imagino
la sombra de una bombilla en llamas
grabada en la nevera de mi cocina.
Déjame todo tu dinero, quiero
ver cómo arde, quiero ver
cómo se quema todo
tu dinero.