TE QUIERO ABNEGADA

Soy funcionario entre semana
y paso speed los fines de

semana.

Mi vida es una comedia macabra.
Vivir conmigo es un castigo.
Mi pelo es hirsuto, duro
como un cepillo de

alambre.

Te invito a mi cama.
Imagínate los dos tumbados…

¡Qué grotesco!

Puedo hablar yo y tú te callas.
El sonido de mi voz es insoportable.
El sonido de tu voz es dulce pero me da igual.

Te quiero abnegada.

PREFIERO A MIS HERMANOS

Escucho voces digitalizadas.
Escucho un helicóptero.
Mi primo cada día
un juguete

nuevo.

Nosotros no
robamos el videojuego.
Nuestro pelo era negro pero eso

no nos convertía en ladrones.

No quiero primos hechos por otras madres.
No quiero amigos hechos por otros padres.

Prefiero alquilar el Pit Fighter.
Prefiero a mis hermanos.

DONAIRE SINESTRELLA

Nació Donaire Sinestrella
en un pueblo costero del mediodía francés.
Su hermana de leche murió ahogada en
una pequeña playa privada.

Pasó la infancia.

Hizo la primera comunión.
Se hizo un hombre de provecho.

Se hizo mayor.

Rompieron los militares su parte médico.
Conoció a un esquilador alemán.
Se compró un perro pastor.

¡Guau, guau!

Buscó entre muros y cipreses la tumba
de los Hermanos Grimm pero
nunca la encontró.

Se fue de Berlín.

Se cortó el pelo.
Se cortó una oreja y el dedo.
Viajó lejos, muy lejos con todo metido

en una bolsa con hielo.

No tuvo éxito el injerto en Sevilla.
Pobre Donaire Sinestrella.
Buscó y buscó toda

su vida

y sólo encontró en el suelo
una vela de tarta de
cumpleaños.