CREO QUE LO SEQUÉ CON LOS OJOS

Ese viejo
sauce lanzaba hojas
que parecían alargadas bocas

amarillas.

Flotando
en mi piscina se
reían de mi pelo fino,

de mis brazos de palillo.

Una extraña tarde salimos a pasear.
El viento agitaba los álamos a cámara lenta.
Yo adoraba el viento entre los álamos y deseaba tanto
la muerte de aquel viejo sauce que creo que lo sequé con

los ojos.

Publicado por

Txema Maraví Artieda

Soy de mi pueblo de toda la vida.

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