
En mi
bloque hay un crío
que no para de llorar y de gritar.
Cuando me molesta me acuerdo de que
nosotros éramos catorce
en casa.
Me acuerdo de mis vecinos de
entonces y se me
pasa.

En mi
bloque hay un crío
que no para de llorar y de gritar.
Cuando me molesta me acuerdo de que
nosotros éramos catorce
en casa.
Me acuerdo de mis vecinos de
entonces y se me
pasa.
Soy de mi pueblo de toda la vida. Ver todas las entradas de Txema Maraví Artieda