
A veces,
en un gesto tan cotidiano como lavarme el pelo,
me acuerdo de mi primo el informático
y de nuestro primer ordenador
en casa.
No me
acuerdo de la marca de la torre
ni tampoco me acuerdo de la marca del teclado.
Sólo recuerdo la marca de la pantalla.
Era marca Sampo.
Recuerdo a mi primo instalándonos el ordenador,
echándose a un lado su pelo negro grasiento
y diciéndonos a mí y a mis hermanos.
Si queréis lavaros el pelo lo podéis hacer con la pantalla
de vuestro nuevo ordenador marca Sampo.
Y después mirarnos con su larga sonrisa
esperando una reacción de
larga risa.
