O sea, te lo juro

Uno de los diálogos de uno de los protagonistas lo describió como «un Guantánamo para pijos». Ésa es la definición de Castigo, o sea tío, esa serie con la marca de El internado que ha creado Antena 3 para recuperar el espacio perdido. Está claro que lo que hoy es noticia truculenta mañana se nos presenta como serie de televisión. Los guionistas aguardan armados de lápiz y papel que les llegue su inspiración en los telediarios repletos de noticias escabrosas. Entre la ganga de muertes violentas apareció como un diamante la referencia de aquel centro de Cataluña en el que varios padres descerebrados, desalmados y desesperados encerraban a sus caras criaturas. Mirándolo por el lado positivo, el éxito de esta serie ha servido para desbancar la cómoda distancia de varios cuerpos de audiencia que GH llevaba al resto. Y tenía que ser Antena 3, que se está especializando en series de ficción donde los pijos las pasan putas en centros privados donde padres con el corazón como un témpano de hielo se desentienden de ellos.

Y hablando de pijos, no sé yo el colegio elegido por los Aznar para sus hijos. Me temo que después de la indemnización que les tiene que pagar Telecinco (240.000 euros, eso es lotería de Navidad y lo demás, burbujas de cava barato) yo que las criaturas Aznar no me quedaría tranquilo. Lo mismo ahora que Obama cierra Guantánamo para los talibanes lo habilitan como colegio privado para que los pijos europeos aprendan inglés con marcado acento tejano, mientras les practican la asfixia con bolsas de jerséis Lacoste. Vamos, la última vanguardia educativa implantada por la derecha ahora que parece que hasta los más radicales valencianos asumen que, o sea, Educación para la Ciudadanía, nothing, de nothing, o sea, ni idea, nada que ver, te lo juro por José Mª y, o sea, por Ana Botella.

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