Ir a por todas

LAS ocurrencias televisivas de El follonero son una de las esperanzas televisivas de la temporada para poner un poco de humor que no esté reñido con la inteligencia en este tristón mundo televisivo. Claro que, a juzgar por las audiencias que reciben, millones de espectadores dirán que ellos se lo pasan bien con los chistes refritos y masticados que cada día lanzan desde Escenas de matrimonio . Y es que raro es el día en que estos personajes graciosillos no alcancen el minuto más visto de la tele. El humor poco a poco va dejando de ser un elemento obligatorio de la programación. Y se hace raro porque, durante muchas décadas, este tipo de programas nos acompañaron con frecuencia. La tele tenía muy claro que uno de sus cometidos era el de divertir al personal para que los espectadores se olvidaran de sus problemas. El humor ocupó momentos increíbles y fórmulas como el concurso. Algunos recordarán No te rías que es peor, presentado inicialmente por Jordi Estadella y luego por Ramón García, un tal Ortiz y la mareante Miriam Díaz Aroca. El concursante tenía que aguantar la risa mientras varios humoristas que guardaban fila espetaban sus chistes al concursante con la intención de sacarle una carcajada. Aquel desfile algo grotesco por el que pasaban Pedro Reyes, el Señor Barragán o Marianico el corto suena como al pleistoceno televisivo y apenas hace doce años que desapareciera. Que la propuesta humorística y el concurso funcionan también al mediodía, lo demuestra a diario ETB 2 con Carlos Sobera y su equipo en Date el bote . El espacio cuenta, además de con un presentador con solvencia, con unos concursantes que saben que tienen que olvidarse de las vergüenzas y, ¡qué coño!, para una vez que vas a salir en la tele, hay que disfrutar del momento e ir a por todas.

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