Clanes y premios

Hay premios que se otorgan con tal unanimidad que nadie se explica cómo no lo hubieran concedido hasta entonces. Algo así fue lo que le pasó a Antonio Banderas con el premio Donostia. Una semana más tarde aparecía entrevistado En noches como ésta , el nuevo programa presentado por Juan Ramón Lucas. Lucas se llevó su plató hasta los impresionantes salones del María Cristina para vivir de cerca el ambiente del festival y, además, lo remató con una divertida entrevistas al restaurador donostiarra Juan Mari Arzak, que además ostenta el título de Vasco Universal.

Las charlas de Lucas con Banderas y Arzak se emitieron después del capítulo de la serie Cuéntame, que ha regresado en plan triunfador a la noche de los jueves. Sirvió para que Imanol Arias le mandará un afectuoso saludo y nos contara alguna anécdota de su pasado común en el Madrid que les acogiera como actores. A la conversación de Lucas a Banderas le faltó todo lo que una entrevista necesita para ser interesante. Preguntas tópicas que hacían que las palabras de Banderas sonaran a repetidas: que sí su amor por Melani, que su afición por las paellas. Poco que añadir a la charla que mantuvo con El Loco de la Colina poco antes de que éste dejara su programa en TVE y nada de aquel desparpajo. En un momento de lucidez, Banderas con acento malagueño y tono americano dijo: «Este país ha cambiado mucho. Cuando yo llegué a Madrid, el teatro, el cine y la televisión era un círculo cerrado, era una cuestión de clanes familiares. Era muy difícil entrar y trabajar» afirmaba con rotundidad. Debe ser cierto si lo dice quien ha conquistado desde Hollywood el resto del mundo del espectáculo. Pero hay otros que los siguen viendo igual. Sigue dependiendo de los mismos clanes familiares a los que, eso sí, se les ha unido algún otro.

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