Barreras olímpicas

VEO el arranque de los juegos paralímpicos y siento como que, en realidad, estamos ante los verdaderos, los juegos olímpicos con mayúsculas. Si alguien sabe de superación es precisamente quien ha visto mutilado su cuerpo o aquel al que una enfermedad haya hecho que no cuente con todos sus sentidos. Sin embargo, hay algo que no termino de entender mientras salen las distintas delegaciones y es que, entre los comentaristas, se repita la obsesión por las medallas también en los juegos paralímpicos. Un espectáculo bochornoso sólo comparable a la nefasta preocupación de la gente del fútbol porque su selección no consiguiera títulos hasta, claro, la pasada Eurocopa que se quedaron campeones. Está bien que TVE se ocupe de esta competición. Que nos informen sobre las virtudes y dificultades añadidas de estos deportistas pero, por favor, que los comentarios se alejen del triunfalismo facilón porque alguien haya conseguido una medalla. Para empezar porque esta vara de medir es ilógica: no tiene en cuenta a todos las personas paralíticas, irresponsable: hay desproporción entre unos y otros y, ya puestos a comenzar con la i, injusta porque en esta competición nadie premia o castiga las barreras con las que cada país castiga a sus minusválidos. Comienzan los segundos juegos olímpicos en China. Es posible que no consigan el tirón mediático que los otros . Puede que sirvan para premiar a todos esos hombre y mujeres cuyas limitaciones no los invalidaron para la vida. En estos juegos la televisión también debe reflejar la responsabilidad de la sociedad para con todos los ciudadanos minusválidos. Espero que esta pereza universal no les haya privado a muchos inválidos a presenciar los verdaderos Juegos Olímpicos. Todo el mundo debería saber qué países lideran la competición de poner barreras a sus paralimpicos de la vida real.

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