Zeus proveerá

Decía ayer Arguiñano, mientras nos enseñaba los trucos de una sopa rusa que, además de zanahorias y remolachas, su peculiaridad estaba en que el toque definitivo se lo daba el yogur natural, decía, repito, que lo importante es que los problemas tengan solución. Le doy toda la razón, ya que lo malo de los problemas es que uno no pueda hacer nada por solucionarlos. Eso le ha pasado a su compañero de cadena Christian Gálvez, el nuevo rey Midas de Telecinco, que vuelve con Pasapalabra a su horario habitual en la tarde de la cadena, tras el cantado fracaso de ¡Allá tú! Y es que en televisión éste es el mejor remedio: si algo no funciona se lo cortan, como dice la Biblia que hay que hacer con los miembros que inducen al pecado. Y pecado, pero entretenido, es Ven a cenar conmigo . Concurso en el que se practica el viejo placer de poner a parir la mano que te da de comer. Va de lunes a viernes y ésa es la pega: como te descuides un día te pierdes las razones que llevarán a los concursantes a elegir ganador.

Pero después del peñazo de la inauguración de las Olimpiadas, he de reconocer que el beso entre la medalla de bronce y georgiana Nino Salukvadze y la rusa y medalla de plata Natalia Paderina me impresionó. El beso fraternal que ponía en evidencia la sinrazón de los dirigentes de sus países que se lanzaban al fango de la guerra como si tal cosa. Siempre se ha dicho que durante las Olimpiadas se respetaba la paz. Una mentira piadosa como otra cualquiera porque lo que de verdad ha ocurrido es que, en tiempo de guerra, ni tan siquiera se han permitido las Olimpiadas. Puestos a dirimir el tema con pistolas, deberían dejarles que se lo jueguen a Nino y a Natalia -su especialidad es el tiro con pistola de aire- al tiro más certero, pero sobre una diana. Y Zeus proveerá, porque la OTAN, en estos días olímpicos, dicen que se llama a andana.

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