Sí al documental

No sé si al rebufo del la novela de Pérez Reverte o por un alarde de exaltación, el caso es que este fin de samana se han producido varios espacios cuya temática giró sobre la rebelión del 2 y el 3 de mayo. Entre todos yo destacaría la producción Los héroes olvidados , dirigido por José Manuel Novoa. Como en la novela de Reverte, aquí también se analizan las verdaderas razones del levantamiento contra el francés invasor, a través de recreaciones del Madrid de la época donde los personajes principales toman vida. El documental permite este tipo de atrevimientos. Y quizás por eso, resulta muy extraño que nuestra televisión no tire más de él y deje de seguir utilizando todas esas imágenes mil veces repetidas de los archivos. La diferencia entre la utilización de las imágenes de archivo y el planteamiento ambicioso de crear unas nuevas que recojan el espíritu de lo que se quiere contar es abismal. Si la televisión tira por la creación de nuevos documentales, querrá decir que irá creciendo, porque se irán creando nuevas maneras de afrontar y resolver los retos del lenguaje de audiovisual. Mientras sigamos recuperando y repitiendo las mismas imágenes del pasado es como si siguiéramos viendo aquella única y miserable televisión en blanco y negro del franquismo. Novoa consigue crear protagonistas entre la chusma borbónica, rescatar el valor de los héroes madrileños frente a la brutalidad de las tropas francesas y, además, los espacios donde ocurrieron los acontecimientos de hace 200 años. Si esto es posible en un espacio que prácticamente ya desaparecido, por qué eso mismo no se puede hacer con otros más reconocibles. Añoro el día en que alguien sea capaz de hincarle el diente al manido tema de la transición sin recurrir a la cacofonía aberrante de: «Españoles. Franco ha muerto» que todo el mundo repite, repite y repite.

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