Sinceridad comida

Hay semanas que uno siente que poco se puede hacer a fuerza de señalar y subrayar aspectos que harían de la televisión algo, digamos más humano además de práctico. Hay semanas que se siente que a uno le quedan pequeños triunfos. Vamos, que ningún programador va a aparecer diciendo: “Debido a las críticas recibidas y pese a la audiencia millonaria, tenemos que informar que desaparece El diario de Patricia “. Menudo triunfo, ¿no? Pero nada. Todas las semanas ahí aparece en Antena 3 antes del informativo ese engendro de dramas personales y reencuentros. Claro que antes del telediario en TVE está ese otro informativo titulado Gente, cuya presentadora tiene la extraña habilidad de ponerle ojitos a todos los crímenes que la jornada nos ha deparado. Un poco antes de este informativo del terror, aparecen los pizpiretos reporteros de España Directo. Siempre que los veo están probando un plato que algún restaurador tiene que crear en un falso directo. Y llega el momento de probarlo y siempre están buenísimos. Me frustra un poco tanto buen rollo. Siempre espero que el presentador se sincere en directo y diga que lo que e acaba de probar es una mierda. Pero no es eso lo que se lleva en este tipo de reportajes. Es el momento del entrevistado que sabe que tiene una publicidad inesperada y que la ha de aprovechar. Confieso que si yo tuviera que probar esos callos a la madrileña, o ese botillo de León duraría muy poco. Acabaría vomitando en directo. Pero estos periodistas son muy profesionales o tienen poco gusto o son unos tripasinfondo a los que todo les viene bien. Dicen que muy rico cuando lo noticioso sería que dijeran “métete estos caracoles donde te quepan. Están asquerosos”. Pero eso no pasa más que en los realities y es posible que de ahí les venga el éxito. Y quizás por esa sinceridad me guste un poco El conquistador del fin del mundo.

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