Días contados

La repercusión del caso del futbolista Banega mandando una cana al aire a través de su ordenador habla bien clarito de la importancia que ha cobrado Internet como divulgador de contenidos y también de noticias, sobre todo si son tan especiales como la del exhibicionista jugador del Valencia. Pero es que el mismo día que su proeza saltaba como la pólvora por todos y cada uno de los espacios de televisión, Antena 3 probaba a adelantar en Internet el primer capítulo de Los hombres de Paco, con el resultado de que un millón de internautas fueron testigos de esta primicia. Yo creo que el experimento ha funcionado, ya que muchos de los que se interesaron por este capítulo son espectadores que hace tiempo que cambiaron el mando de la tele por el ratón de su ordenador. Digamos que la primacía de la televisión sobre Internet a la hora de concitar la atención tiene sus días contados. Estas mismas Navidades, sin ir más lejos, se ha producido un fenómeno mucho más espectacular que cualquier estreno televisivo. En centenares de miles de hogares han entrado pequeños artefactos: versiones portátiles de videoconsolas, que están haciendo el furor de pequeños y grandes. En ellas uno puede jugar al fútbol, al tenis, aprender inglés o engrasar los resortes de sus neuronas y acabar conociendo su edad mental. Los artilugios (Nintendos, Wiis, etc.) bajaron el precio porque su gran negocio está en la venta de los diferentes juegos. Una oferta que, poco a poco, se irá especializando hasta alcanzar todos las edades y aficiones. Tiene a su favor la interactividad y que el espectador se convierte en personaje activo. Claro, luego uno deja el juego y cuando toma el mando es como cuando en Cuéntame vemos los seiscientos. La tele se hace vieja a marchas agigantadas y con ella también los que aparecen en ella.

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