Risas o jueces

HAY cosas que no tienen explicación, como que, a estas alturas, se secuestre una publicación por dibujar a unos príncipes haciendo posturitas. ¿Malos tiempos para el humor? ¿Una decisión ejemplar para que cunda el miedo y la gente se lo piense antes de escribir o dibujar a algún miembro de la Familia Real? El secuestro de una publicación humorística es como matar al mensajero dos veces: una por decir lo que dice y otra por haberlo hecho con dibujo. Los Simpson son los parientes ricos de estas pobres viñetas que por aquí amordazan. Ahora cumplen 20 años y los capítulos, repetidos hasta la saciedad, siguen cosechando las mayores audiencias en esa incierta hora de las comidas. En Antena 3 pasamos del desenfreno de la familia disparatada al supuesto rigor de los informativos más vistos en la televisión. No sé si los jueces ven LosSimpson o, a esas horas, meditan sobre las conductas todavía en los juzgados; el caso es que cualquier capítulo de esta serie contiene mordacidad, acidez y crítica social como para que los dibujos de El Jueves parezcan chistes de colegio de monjas. Pero, al parecer, lo que no se perdona es el tema Borbón. Uno se puede reír de sí mismo, del Gobierno, de los partidos, pero sobre los personajes de la Familia Real existe un escudo protector que comienza a ser de una injusticia sangrante. Este verano celebraremos el vigésimo cumpleaños de Los Simpson, una serie que, a pesar de criticar a todos los presidentes americanos, ha sido galardonada con 21 premios Emmy, se emite en más de 25 países y acapara semanalmente a unos 40 millones de espectadores en todo el mundo. Su programación diaria de 14.00 a 15.00 horas tiene cuotas del 30% de share. Pero, ojo, que no se les ocurra mentar a La familia porque aquí los jueces entran de oficio, aunque tengan que movilizar a la Interpol. ¿Justicia? Ni en pintura, ni a lápiz.

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