Es lo que toca

LA cercanía de la Navidad hace que se comience a hablar de los cambios en los anuncios publicitarios. Esos spots que llegan en cascada impresionante, algo parecido a lo que en Asia ocurre con la época de lluvias durante los monzones, aquí ocurre a cubierto y desde la caja tonta, que en el fondo es más lista que el aire. La mayor novedad es que al calvo de la Lotería lo han echado. Después de varios años siendo la imagen muda de la Lotería de Navidad, el actor inglés Clive Arrindell desaparece. Alguien ha pensado que ya le valía de hacer el kungfú y repartir polvos mágicos en vez de golpes de kárate, que era lo suyo. Este año la Lotería recupera el color y se vuelve al estilo tradicional, que lo mismo sirve para vender Nescafé, el turrón de Jijona o los boicoteados cavas catalanes. El eslogan que han elegido dice: Esloquetoca . Lo que la mayoría nos preguntamos es a quién demonios toca y por qué se repite el día del sorteo los saltos de alegría, las celebraciones en las puertas de las administraciones y todas esas ridículas escenas. La que sí repite protagonismo en el anuncio de Freixenet es Gwyneth Paltrow, y lo hace con el bailarín Antonio Corella. Y es que los spots del cava se han convertido en verdaderos estrenos de televisión que los espectadores esperamos cada año como si fueran una película. En el fondo, el estallido publicitario que se produce todos los años persigue tocarnos las fibras más íntimas. Así que váyanse preparando para la tormenta de juguetes. Unos buscarán tocarnos la fibra con la nostalgia del vuelveacasavuelve ; otros intentarán convencernos de que el secreto de la vida está en el interior de un frasco de perfume muy pequeño y muy caro. Yo este año compraré más Lotería. Para mí tengo que aquel calvo, en el fondo, o era un farsante o una gran cenizo.

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