
Un escritor famoso merodea
por la plaza de mi
pueblo.
Pero yo
no sé quién es.
Pero yo no le conozco.
Lleva gafas de sol y chanclas rojas.
Se rasca la espalda y me mira.
Pero yo no le conozco.
Un escritor famoso me han dicho.
Pero yo no le conozco.

(Oración).
Los tres momentos
en que MI MADRE me abandona:
EL PRIMER DÍA DE GUARDERÍA.
No puedo tirar el papel de aluminio quenvuelve
mi bocadillo, es lo único que me queda
de ELLA.
EL DÍA CON LOS PADRES DE UN CAMPAMENTO DE VERANO.
Mis padres no vienen el día con los padres.
Tengo que comer con los padres
de un amigo.
EN LA CALLE.
Mi madre se cuela
entre dos escaparates de moda y yo sigo andando.
Cuando quiero darme cuenta, doy la mano
a otra señora.
A parte
de esos MOMENTOS,
siempre protegido por ELLA.
Protegido por ella hasta en esos MOMENTOS.
SIEMPRE PROTEGIDO.
(Oración).

Prefiero
el día antes que la noche.
Me dedico a la poda de palmeras.
Soy un mojigato sin cerebro, soy un descerebrado.
Ven aquí, que te quiero susurrar algo.
(En voz baja)
Si me pisas me quedo.
Si me gritas me voy corriendo.
Si me clavas un tenedor seguro que me quedo.
(En voz muy baja, con un hilo de voz muy fino, casi transparente)
De que te quedes tú depende
que me quede yo.

Los
fantasmas
entran en casa por la cocina.
Eso, los que los vemos, lo sabemos.
Entran
y se preparan un bocadillo de palomitas,
y se lo comen en el salón mirando una tele apagada.
Eso, los que los vemos, lo sabemos.
Y mirando a la tele
se imaginan una ventana,
se imaginan un cielo cuadriculado
con palmeras de plástico volando y cuadros
abstractos en paredes
abstractas.
Eso, los que los vemos, que somos un perro
dando vueltas a una piscina y yo,
lo sabemos.

Haz cosas raras.
Yo las hago todas las semanas.
El otro día, sin ir más lejos, tiré dos hojas
de árbol al váter y luego tiré
de la cadena.
Haz cosas raras.
Escapa un poco de lo convencional.
Haz palmas y que te mire una paloma coja.
Dale un beso a una chinche bebé.
Haz cosas raras joder.
Tírale
un
hielo a una
mosca y cállate.