
Me
gustan
más los edificios
que algunas personas.
Nos dijiste mientras te sacabas un pañuelo
de papel granate del bolsillo y
te secabas tus mocos
granates.
Sí, sí.
No, no.
Os dije que no vinieras.
Pero allí estábamos.
Dos comerciales de Securitas Direct y yo.
A lo lejos, un chino de China bailaba reguetón.
En el suelo, una paloma roja picaba
una rodaja de salchichón.
