Ha entrado al cementerio una persona
que no conozco de nada.
Se ha llevado mi cruz herrumbrosa.
Se ha llevado la cruz clavada
en mi tumba.
Sé que en el futuro mi cruz la encontrará
tirada un niño pequeño, imperfecto.
Y la volverá a clavar en mi tumba
cuando el barro esté mojado,
fácil de clavar en
el barro.
