
Un
cuervo con tetas
de goma le robó la plata
que le había regalado su madre.
Y una bandera mojada que no sabía,
que no podía ser bandera,
en un charco de
la
calle.

Un
cuervo con tetas
de goma le robó la plata
que le había regalado su madre.
Y una bandera mojada que no sabía,
que no podía ser bandera,
en un charco de
la
calle.
Soy de mi pueblo de toda la vida. Ver todas las entradas de Txema Maraví Artieda