Captar el público

El domingo Antena 3 comenzó el curso con la reposición de extractos de capítulos antiguos de Doctor Mateo . Una copia sui generis de la añorada Doctor en Alaska . Y no lo digo en mal plan. QueDoctor en Alaska fue una gozada mientras duró (y fueron varias temporadas más las reposiciones) pero jamás tuvo el respaldo de la audiencia camuflada en la 2 de TVE y repuesta a altas horas de la madrugada. Gusta que Doctor Mateo parta como producto estrella porque indica ambición. Puede que el hecho de intentar atrapar todos los públicos, le haga perder en precisión, pero su variedad temática puede que alcance más registros. Esto que parece chapa técnica, en realidad responde a la pregunta que todos los que escribimos para el público nos hacemos: ¿a quién le estoy contando esta milonga? A uno, a un millar, a un millón. Y sirve, sobre todo, para no cometer el error de hablarse para uno mismo. El afán por controlar la pirámide de edad más amplia obliga a proposiciones que se podrían entender en cine, pero que resultan grotescas en televisión. Me refiero al planteamiento que la misma cadena hace con la futura 90-60-90 . Una serie cuya publicidad aviva el morbo insinuando la relación de un tipo de cuarenta y tantos con una cría de 16. Supongo que la campaña se basa en atrapar todo ese abanico que va de una a otra edad, más el que venga por arriba, es decir, los maduros y por abajo: los niños y adolescentes que, ya se sabe, son los dueños del mando en muchos hogares. Todas estas estrategias acaban fracasando de puro zafias. Tanto como la promoción del programa de Ana Rosa en Telecinco avisando que con Jiménez Losantos iban a fichar a Rosa Mª Calaf: aquella reportera que paseó sus mechas y su buen hacer periodístidístico por medio mundo. Una crack de TVE que prejubilaron de manera absurda y precipitada.

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