Que vivan las pijas

ES verano y el consumo de televisión se traslada pero curiosamente no se reduce. A los mayores les acompañan, pero en habitaciones separadas, los chavales que se pegan horas y horas enchufados a Internet y la televisión. Ahora además tienen la motivación de los nuevos canales de la TDT. Claro que en este sentido el público infantil no ha salido ganando. La TDT no aporta Disney Channel a la oferta infantil. Con esta oferta si nuestros chavales les da por la tele se harán adictos a la teletienda y a los concursos de sopa de letras. Es una pena que las televisiones hayan renunciado a ocuparse de manera constructiva del público infantil. Parece como si decidieran no hacerlo para tenerlos preparados cuanto antes para que aplaudan los desnudos provocados de un tal Kiko a una actriz porno apellidada Lapiedra. El abandono de la programación infantil choca con el éxito global de muchos de los programas y personajes de Disney Channel. Tipos que a su aparición en televisión unen el tirón que les ofrece Internet. Pero que nuestros chavales tengan que tirar de la moral Disney tiene su aquél. El cristal con el que se mira en esta factoría es importado y repetido. Aquí perdemos todos porque no se puede competir fichando series del pleistoceno televisivo o repitiendo la programación que se emite en invierno. La programación infantil en verano debería ser algo prioritario y, sin embargo, es como si los encargados de hacerla también se hubieran tomado vacaciones. Seguimos dejando que sea Disney quien saque las risas de nuestros chicos y éste nos cuela cantantes puritanos como los Jonas Brothers y pijas orgullosas de serlo tipo Hanna Montana. Si nos descuidamos lo mismo nos endilgan la otra entrega de High school musical . Y nosotros tan contentos de ver a los chicos lo bien que se manejan con estos tíos en el Facebook y por ahí.

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