El juez del sarao

Se ve que el sarao se estila en mitad de la crisis que nos estrangula. Eso debió pensar El Follonero para meterse en mitad del desfile de automóviles antiguos que organiza Luis del Olmo. Allí había de todo. Presentadoras ancianas como Carmen Sevilla, jóvenes presentadores de la ONG Esta casa es una ruina como Jorge Fernández, presentadoras maduras como Teresa Viejo, que enseñó hasta las bragas usadas en mitad de la habitación cinco estrellas; jueces mediáticos como Baltasar Garzón, que no enseñaron nada pero que se les vio como buscándose el lado bueno de la cámara. En aquel desfile y sus comidas de cinco tenedores se movió El Follonero como pez en el agua con el permiso del jefe de toda aquella feria. Y la verdad: así hace un programa cualquiera. Pedía a las estrellas añadir una casilla en la declaración de la Renta para devolverle a Zapatero los 400 euros. Pero se notaba que él mismo formaba parte de aquel tinglao . No hace mucho que El Follonero intentó un gag en la cumbre europea y fue apartado de malas maneras de la puerta donde pretendía entregar un mensaje a Sarkozy. Ya ven las vueltas que da el humor, unos son capaces de llegar hasta la mismísima puerta de Garzón para gastarle una broma y, a otros, ese mismo juez los empapela por trabajar en un periódico. Y hablando de venganzas: ¿saben qué es lo último en putadas públicas? Ponerle nombre a los personajes que acaban mal. Eso es lo que ha hecho una guionista de CSI Las Vegas , que tuvo problemas con unos agentes inmobiliarios e incorporó su nombre a dos personajes mal parados de la serie. Esto es como aquella famosa frase de la bruja Lola «a que te pongo dos velas negras», pero ahora es «a que te pongo el nombre de un fiambre y luego te hago la autopsia». Ojo con los guionistas. Estas criaturas maltratadas tienen que buscarse la venganza en la ficción.

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