Fútbol por la patilla

LA Sexta nos va a programar este fin de semana seis partidos de fútbol. Miel sobre hojuelas para los aficionados y todo un golpe de Estado al mercadeo imparable al que se le estaba sometiendo al fútbol. Porque no cabe ninguna duda de que la afición a este deporte sobrepasa todos los límites de la normalidad. Nadie sabe explicar el éxito de este deporte sobre los demás. Por una lado tiene ya una tradición añeja entre nosotros, una historia que lo engrandece temporada a temporada, copa a copa y campeonato tras campeonato. El tirón del fútbol cuenta además con una unanimidad casi mundial. Vayas donde vayas a todo el mundo le gusta, celebran los goles de la misma manera y conocen de carretilla los nombres de las principales estrellas. Digamos que el éxito del fútbol tiene algo de universal como, qué sé yo, Hollywood o la Coca-Cola. Pero de un tiempo a esta parte el espectáculo del fútbol le habían puesto un precio. Una tasa que cada aficionado tenía que pagar si quería ver cada semana los avatares de su equipo. Desde ese punto de vista la ampliación de La Sexta es una bendición. Y más en estos tiempos de crisis en los que una entrada de fútbol alcanza precios prohibitivos que minan semanalmente las precarias economías domésticas. La exhibición del deporte rey en abierto no es ninguna broma. Con ella se cumple uno de los grandes sueños de millones de espectadores que encuentran algo en el fútbol que, por lo que sea, no lo ven en el resto de los deportes y actividades. Es tal su fuerza que hasta ha cambiado la percepción que los no aficionados tienen del fútbol. Antes aún se atrevían a criticarlo, ahora visto el unánime atractivo que provoca en personas de todo pelaje, la gente ha cambiado su oposición por un «algo tendrá que se me escapa».

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