Letizia Bruni

Hay gente que tiene muy claro que, salir en TV, es sinónimo de éxito. En estos tiempos de crisis, los casting se están convirtiendo en una oficina de ilusiones a la que se apunta gente que normalmente ni se plantearía hacerlo. Pero ejemplos como David Bisbal o Bustamente en lo musical o Aída Nizar y Kiko Hernández entre la nómina de frikis, hablan muy claro de que hay un hueco para los concursantes que decidan echar toda la carne en el asador. Gente que sabe que tiene que aprovechar su oportunidad. No estoy comparando a los primeros con los segundo. A los cantantes los mantienen con su dinero las empresas discográficas y a los segundos los mantienen los programas de telebasura. Ejemplo de que lo importante es hacerse conocido lo representa Amor, aquel concursante transexual que hiciera las delicias del publico morboso y provocara algún comentario grotesco de Mercedes Milá sobre el tamaño de su pene. Ahora ya operado, Amor oficia este fin de semana de presentadora en el Palacio Kursaal de Donostia en la segunda feria Expoerotikus. Imagínense: streaptease femeninos y masculinos, espectáculos fetichistas, escenas gay y mixtas, arriba y abajo. Al parecer una de las invitadas con más tirón es Letizia Bruni nombre que, según cuentan, muestra el esplendor de las dos primeras damas que se imaginan. Yo no voy a dar más información sobre el resto de sus nombres no vaya a sufrir secuestro o un ataque preventivo. Lo dejo a la imaginación del lector. Es posible que por ahí se pasen José Luis Moreno y compañía y, en poco tiempo, lo tengamos en primicia en pleno horario infantil. Hay expertos que apuestan por suprimir porque ya ni seducen a los niños. Dicen que con Carla Bruni a esas horas de la tarde sería muy fácil cautivar la atención de los padres y, sobre todo, de los abuelos.

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