La tele es juego

Es posible que a los críticos se nos acabe el amor por la tele de no usarlo nunca pero es que hay datos demoledores para quien tiene alguna expectativa en este medio. Por ejemplo, que el gran éxito de la mañana lo consiga la ruleta de Jorge Fernández. Datos como éste echan por tierra cualquier reflexión. Nos alegramos por Jorge pero que el 30% del personal que ve la tele a esas horas lo pase mirando cómo gira la ruleta sólo tiene explicación si la ruleta acaba hipnotizando al espectador o, quién sabe, quizás la hipnosis la produzca el suave contoneo del presentador, que para eso fue míster.

Porque parece claro que la tele está muy relacionada con el juego: la mayor parte de los entrevistados son el sota, caballo y rey de la baraja. Unos tiran de oros con toreros, folclóricas, condesas y alcaldes corruptos; otros van de copas con jugadores de fútbol, modelos, personajes de la tele y cantantes. Luego están los bastos, que son aquellos personajes a los que hemos visto nacer delante de las cámaras en programas de televisión tipo Gran Hermano, La casa de tu vida, Operación Triunfo, Supermodelo y que apuestan su vida a la carta que les ha tocado. Bueno, y queda el palo de espadas, que es el que últimamente utilizan todas las cadenas para promocionar sus estrenos, hacerle una entrevista en otro programa de la casa. Con este palo y con esta manía están convirtiendo la entrevista televisiva en un género vinculado totalmente a las autopromociones. Veremos qué ocurre en la campaña electoral. Si se siguen el estilo de Aznar de no dar ni agua a la oposición o los socialistas sacan para jugarse las elecciones las cartas del póquer, que tienen más palos y afrontan, por fin, una campaña en la que la televisión se convierta en un medio de comunicación al servicio de los ciudadanos.

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