Fundido a negro

Esta semana hemos sido testigos de un fenómeno inaudito. Hemos visto cómo una cadena de televisión de 50 años de existencia se fundía a negro y nacía una nueva. Un fenómeno milagroso, más propio de la astronomía o la biología que de la comunicación. El cierre del canal de Radio Caracas Televisión (RCTV) y el nacimiento de la nueva Teves habla de una lucha indiscriminada de algunos grupos de poder frente al gobierno. Una pelea que Hugo Chaves ha saldado por las bravas mandando a la calle a toda la plantilla y montando como si nada y de manera improvisada otra nueva. Una cacicada en toda regla; un acto de despotismo que atenta con mayor fuerza a la democracia quizás porque la víctima es el medio de comunicación más importante de Venezuela. Pero si extrapoláramos ese decisión hasta estos lares, si por aquí alguien hiciera de Hugo Chaves, tendría un trabajo bárbaro. En Venezuela han sido los informaciones críticas las que han sacado de sus casillas al presidente y éste la ha fulminado. Nuestras grandes cadenas no tienen su razón de ser en la información y tienen un concepto muy morboso del entretenimiento. Si algo ha demostrado la decisión dictatorial de Chaves es que una nueva televisión es posible de la nada. Que Antena 3, Telecinco o TVE podría ahorrarse sus respectivas 6 horas diarias de programación de cotilleos si cada año tuvieran que rendir cuentas sobre el servicio público que prestan a la sociedad. Desde estas líneas no puedo menos que enviar mi solidaridad con los trabajadores despedidos en Venezuela, pero ese fundido a negro de una televisión y el arranque de una nueva cadena me ha parecido muy sugestivo. Que se vayan al negro más profundo los que con estos modelos cada día entregan la televisión a chulos y charlatanes.

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