Mirarse el ombligo

La Sexta se atrevió ayer a recoger la gala de los premios anuales de la revista de televisión TP. Esos que durante años siempre ganaba Milikito, ahora don Emilio Aragón, director general de la cadena que los retransmite. Otro de los clásicos de los premios TP fue José María Íñigo, que ostenta el récord de ser el presentador más premiado. Estos premios normalmente se correspondían con los programas de mayor éxito, y al final se hacía un premio especial para premiar a los programas buenos, como Informe semanal o los documentales de La 2, porque esto siempre le daba prestigio al certamen. Pero lo que se adivina detrás de todos estos premios con los que la gente de la televisión suele castigar a sus espectadores es su enorme ombligo. Es como si los protagonistas de la pequeña pantalla no se conformaran con el enorme éxito social y popular que, encima, tienen que rubricarlo con la recogida de un trofeo. Los premios en televisión son redundantes: van a parar a quien ya posee el Gordo del éxito y la popularidad. En la literatura, por ejemplo, los premios, en muchos casos, sacan del anonimato al autor y a su obra. Luego viene su publicación y todo ese proceso de promoción, distribución y ventas. Si esto sucediera en literatura, por ejemplo, Antonio Gala sería un ganador anual de premios por las novelas ya publicadas, y no digamos ya Arturo Pérez Reverte. El ombligo de la gente de televisión es tan acaparador que, además de hacer la tele, se llevan casi todos los trabajos de la publicidad y, no conformes con esto, Jesús Álvarez salta de los informativos al plató donde hace la vida Anne Igartiburu en Mira quién baila. Y ya el colmo: el hombre del tiempo de Telecinco, Mario Picazo, será el nuevo presentador de Supervivientes. Esto, más que un premio: ¿no será un castigo por los pronósticos fallados?

2 comentarios sobre “Mirarse el ombligo”

  1. Estimado Javier:

    A veces me gustaría ser más crítico con tus artículos, pero hoy no puedo dejar de decir que estoy al cien por cien con lo que dices.

    Siento ponerme pelín desagradable, pero el ombligo encima tiene -a estas alturas ya- pelusilla.

    Salud compañero de blog.

  2. [quote:29e4fa38cf=»Epicuro»]Estimado Javier:

    A veces me gustaría ser más crítico con tus artículos, pero hoy no puedo dejar de decir que estoy al cien por cien con lo que dices.

    Siento ponerme pelín desagradable, pero el ombligo encima tiene -a estas alturas ya- pelusilla.

    Salud compañero de blog.[/quote]

    Pues con pelusilla y todo, por ahí apareció Matías Prat para recoger su premio naranaja a plazo fijo y la Ana Rosa Quintana, la que se dice escribirá algún día El Quijote sin que le salgan los colores, para lo mismo. Desde luego Iñaki puedes ser todo lo crítico que quieras al fin y al cabo solo faltaba que quienes ejercemos de críticos no soportemos la crítica. Viniendo de tí seguro ademas que tienes buena parte de razón.

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