Aznar y la vedette

BUENO, pues ahora ha trascendido que lo de Quintero era una depresión y que la censura de la entrevista al locuaz José Mª García lo ha dejado tocado. En TVE han visto que esto de las entrevistas es demasiada presión para una única persona así que, copiando a la televisión francesa, han importado la entrevista a 100 bandas. Por un lado estará el líder político y por otro un centenar de ciudadanos dispuestos a hacer una pregunta. Todo parece serio. La selección de éstos candidatos a periodistas por un día se hará a través de una empresa especializada en encuestas. Vamos, que para participar no hay que presentarse a uno de esos casting multitudinarios ni nada parecido. Elegir al entrevistador se puede convertir en una elección en sí misma y no digo nada a la hora de establecer el orden de las preguntas. Algo así como: «Señor Rajoy, Ángel, desde Guadalajara, pregunta si Navarra es negociable» o «Nerea, desde Pamplona, pregunta para cuando van a acabar las obras de la M-30». Con todo, mucho hay que felicitarse por la iniciativa. Hace apenas tres años estas mismas elecciones y casi todas en las que el Partido Popular estuvo en el Gobierno se ventilaron sin mayores debates televisivos. Estos días reponen en el programa vespertino Aquí hay tomate las reveladoras imágenes de Norma Duval ofreciendo su apoyo y tirón popular para la candidatura de un embigotado Aznar, que sonreía complaciente ante la diva. Hoy, todo aquello parece haberse desvanecido, pero con distinta suerte. Mientras Aznar, que por cierto se ha teñido el bigote y se ha dejado larga la melena, se va a los confines del mundo en busca del éxito mediático de Fernando Alonso, a la ex vedette le sacan a relucir su peor colección de trapos sucios. Más les valía a los del tomate dejar la discriminación positiva y explicarnos a qué obedecen esos cambios de look del ex presidente.

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