Mafias de rebajas

Los primeros en ir de rebajas son los cámaras de televisión, que todos los años entran en los grandes almacenes; toman ese plano tradicional y ridículo en el que la gente se aglomera delante de la puerta y luego entra en tropel, corriendo hacia el interior apenas les abren las puertas en busca del artículo con el 50% de descuento. Vivimos en un tiempo de gangas y si miramos lo que está ocurriendo en el mundillo de la televisión es como si ésta estuviera eternamente de rebajas. Repitiendo y repitiendo el mismo programa de televisión. Convirtiendo a los mangantes en las personas más destacadas y de mayor notoriedad por el despliegue de medios que les dedican. Ya me dirán si no cómo se explica que en la puerta de un prevaricador de Marbella haya más periodistas que en la del ganador del premio Nadal Felipe Benítez Reyes, al que, como es lógico, muy pocos en este país conocían, y que lo ganó con su obra Mercado de espejismos. Hagan la prueba y pregunten en su entorno quién conoce a Angela Vallvey, o por su novela Los estados carenciales con el que ganara el Nadal en 2002, y luego pregunten por Kiko el concursante de Gran Hermano , o David Bisbal que se hicieron famosos ese mismo año. La desproporción con la que se tratan los temas en televisión nos está quitando la perspectiva. Hace unos años hubieran hablado del ganador del Nadal como el poeta de Cádiz, la tierra de Rafael Alberti. Hoy sería el coetáneo de Ismael de Gran Hermano , es decir de Cádiz, un lugar indeterminado que se encuentra entre el campo del Sevilla, el Ramón Sánchez Pizjuán, y el penal de Alhaurin de la Torre, donde descansa lo más granado de nuestra civilización a juzgar por las horas que les dedican. En la tv que padecemos siempre estamos de rebajas. Ser un mafioso da caché y es una ganga todo el año.

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