El olor del pecado

LOS buenos anuncios son como filmes completos, con una estructura que nada tiene que envidiar a los sesudos largometrajes. Lo más rompedor del panorama televisivo de estos días lo traen precisamente los anuncios, pero no los infantiles de muñecas famélicas y seudo pijas, ni esas estúpidas granjas cuadriculadas de animales de plástico. Me refiero a los perfumes. Todo un lenguaje audiovisual ininteligible se pone al servicio de la industria de la colonia. Hay anuncios clásicos donde lo importante es que se escuche una voz con afectado acento francés, otros ya habituales como el de Antonio Banderas y, este año, uno horripilante de Rosario Flores que, por el gesto de retorcimiento artístico de la cantante, debe oler a cuerno quemao. Pero hay anuncios de perfumes que venden conceptos como la androginia o qué se yo. Presentan el aroma mixto en el que se retrata a un marinero negro y tatuado con cara de adolescente como alternativa a una modelo desnuda más blanca que la leche. El envase de este perfume tiene algo de pornográfico, como les sucede a esos escaparates que dejan a los maniquíes en cueros en tiempo de rebajas. El colmo del atrevimiento lo he visto esta semana. Se trata de un cardenal en el confesionario mirando hacia, no queda muy claro, el canalillo o las joyas que porta una arrebatadora pecadora. Vemos como el religioso sale corriendo del confesionario y se lanza en plancha hacia otro colega para pedir la confesión de manera urgente, y el final es la salida de la iglesia de la mujer con gesto de haber triunfado. No queda claro si esto sirve para vender o son simples productos de marca. Creen que sus anuncios no tienen olor, como le sucedía al personaje de la novela de Patrick Süskind El perfume ahora hecha película . Se equivocan. Muchos de sus anuncios huelen raro, raro, raro .

2 comentarios sobre “El olor del pecado”

  1. [quote:90f26f18c3=»Apu»]Javier esta foto está muy bien. Me refiero a la luz y a los contrastes ya me entiendes.[/quote]

    Vale Apu. Entiendo tu sugerencia y se hará lo que se pueda.

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