Polígrafo de tarde

HAY teorías que dicen que los chavales no tienen que ver la tele antes de ir al colegio. No se dan muchas razones pero parece que desestabiliza y que luego, una vez en las aulas, ya no hay manera de que se concentren. En realidad esas teorías hablan de que la tele no es buena a ninguna hora. Hace años se tenía la romántica idea de que a través de la tele podríamos aprender de todo. Lo mismo podría servir para que aprendiéramos idiomas o que nos sacáramos una licenciatura a distancia. Pero los tiros no fueron por ahí. Hoy el único poder didáctico lo tienen esos concursos que ocupan la programación como de relleno, completando unas horas entre cotilleo y cotilleo. No hay más que ver si no Antena 3. Por las mañanas, La ruleta de la fortuna dura cerca de hora y media y luego en la sobremesa la nueva edición de El precio justo con Juan y Medio. Lo que ponen a continuación no queda claro si es un concurso o una tomadura de pelo. El programa se llama En antena , presentado por una de las caras habituales de la televisión basura llamada Jaime Cantizano. En este programa que precede, ahí es nada, a El diario de Patricia , entre otros personajes invitados está el polígrafo. Un chisme chivato que debe de haberles costado una fortuna porque lo van pasando de programa en programa y, ahora, su función es la de detectar qué cosas de las dichas por los personajes del cotilleo son ciertas y cuáles no. Da lo mismo que hable del tamaño del miembro de Pipi Estrada u otras primicias de esa guisa. Aunque viendo el partido que le están sacando al polígrafo este, se me ocurre que lo podían colocar a los candidatos en plena campaña electoral ahora que comienza en Cataluña y, ya puestos, mejor que se lo apliquen a Matías Prats: hay algo en su tipo de interés que no me cuadra nada.

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