Uve de vergüenza

SORPRENDE el decoro que muestran algunos sobre el tratamiento exagerado de la agonía de Rocío Jurado. Será tema también de tertulias refinadas y, si me apuran, se estudiará en las facultades de periodismo hasta llevarlo a todos los ámbitos posibles. Unos insensatos han convertido la televisión en un producto que ofrece la crónica de una muerte anunciada. Cientos de periodistas cuya misión imposible es la de tomar posiciones ante las tapias de una urbanización, contabilizar el número e identidad de los coches que salen y entran, prestar atención a los movimientos de los visillos, interpretar los restos de las bolsas de la basura y batir el récord de espera. Mano de obra barata utilizada para las conexiones en directo con tal de coger boletos que ayuden a conseguir el pleno de la exclusiva en directo: Rocío ha muerto en nuestro programa. Incluidos los informativos, todos participan en el macabro juego de anunciar en directo la muerte de una folclórica. Los espectadores asistimos a este espectáculo entendiendo que tanto despilfarro de medios será algo normal. Y eso que no hace falta ser ningún experto para adivinar que, como ocurrió con Encarna Sánchez , lo peor, lo más exagerado, las informaciones más escabrosas de todo este espectáculo, están todavía por llegar. La máquina de la verdad vuelve a Antena 3. Ahora se llama La hora de la verdad . Pues puestos a modificar le podían haber llamado La hora de la vergüenz a. Pura pornografía sentimental mezclada con montajes indignos. Confesiones obscenas y mentiras al descubierto delante de un público de millones de personas. La decisión de todos estos individuos de presentar su intimidad de cara a la gente debería estar regulada por la Justicia. Alguien debería velar por los daños irreparables que se infligirán ellos y, lo peor, a sus allegados.

2 comentarios sobre “Uve de vergüenza”

  1. Amigo Javier, permíteme añadir una cita del gran Baltasar Gracián sobre la «Fortuna y la fama«:

    «Fortuna y fama. Lo que tiene de inconstante la una, tiene de firme la otra. La primera sirve para vivir, la segunda para después; aquélla actúa contra la envidia, ésta contra el olvido. La fortuna se desea, y a veces uno mismo se ayuda a conseguirla; la fama sólo se obtiene por esfuerzo propio. El deseo de obtener reputación nace de la virtud, es decir, de poder actuar. La fama fue y es hermana de gigantes; se mueve siempre en los extremos: o monstruos o prodigios, o rechazo o aplauso» («El Arte de la Prudencia. Oráculo manual«. Siglo XVII).

    La artista hoy fallecida será un prodigio para todos, incluidos incivilizados parásitos del pseudoperiodismo. Mañana: un monstruo por su vida privada o vaya usted a saber por qué.

    Lo peor: que serán sus propios allegados, sus propios y más directos colaboradores y seguidores (incluso alumnos como en el caso que refieres: Encarna Sánchez), quienes ejerzan de hambrientos cuervos que actuarán al peso de céntimo…

    La televisión se halla en un «tropo«: ¡pobre televisión!

  2. [quote:798f66b2d4=»Epicuro»]Amigo Javier, permíteme añadir una cita del gran Baltasar Gracián sobre la «Fortuna y la fama«:

    «Fortuna y fama. Lo que tiene de inconstante la una, tiene de firme la otra. La primera sirve para vivir, la segunda para después; aquélla actúa contra la envidia, ésta contra el olvido. La fortuna se desea, y a veces uno mismo se ayuda a conseguirla; la fama sólo se obtiene por esfuerzo propio. El deseo de obtener reputación nace de la virtud, es decir, de poder actuar. La fama fue y es hermana de gigantes; se mueve siempre en los extremos: o monstruos o prodigios, o rechazo o aplauso» («El Arte de la Prudencia. Oráculo manual«. Siglo XVII).

    La artista hoy fallecida será un prodigio para todos, incluidos incivilizados parásitos del pseudoperiodismo. Mañana: un monstruo por su vida privada o vaya usted a saber por qué.

    Lo peor: que serán sus propios allegados, sus propios y más directos colaboradores y seguidores (incluso alumnos como en el caso que refieres: Encarna Sánchez), quienes ejerzan de hambrientos cuervos que actuarán al peso de céntimo…

    La televisión se halla en un «tropo«: ¡pobre televisión![/quote]

    Hola Iñaki
    Acabo de oir a los del tomate meterse con los críticos porque les ha dolido el tratamiento que algunos hemors hecho de su trabajo. Cualquiera que lo haya oido habrá pensado que a partir de la muerte de esta foclórica van a ser buena gente. Tiene que pasar una generación para este tipo de espacios desaparezca de nuestras vidas . La pena es que habremos perdido mucho tiempo.

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