Fuera pelucas

Que después de una vida en televisión nos enteremos de que José María Íñigo llevaba peluquín indica el grado de tomadura de pelo a que este medio somete a los espectadores. Que la televisión es pura mentira lo demuestra también el estreno del programa Odiosas, en el que aparecen siete pimpollos haciendo del periodismo puro teatro y, si me apuran, exhibicionismo barato. Las odiosas chicas juegan a aparentar ser Mae West pero se quedan en una mala mezcla de Carmen Sevilla, eso sí, con una vocalización digna de Boris Izaguirre. El resultado final es una nueva versión de Caiga quien caiga y Noche Hache . Este tipo de periodismo, o lo que sea, llega tarde. Durante el cuatrienio absoluto de Aznar fue la herramienta más eficaz. Los trajes negros de los reporteros de Caiga quien caiga eran como un oasis en medio del desierto y el mal ambiente en que se había convertido la profesión de informar. Una vez más el humor salía en defensa de la libertad de expresión. Pero afortunadamente aquellos tiempos pasaron. Las huestes populares se diluyeron y los caudillos de la manipulación abandonaron la televisión pública para escribir libros y presentar monólogos. Ahora la propuesta de estas chicas tiene la misma carga argumental que la reposición de Blancanieves y los siete enanitos en vísperas de jornada de reflexión electoral. Más que la bola de billar de Íñigo ocultada con tenacidad y perseverancia a lo largo de los años, la que nos descubrió todo fue la entrevista de El loco de la Colina. Rescatada de sus tiempos en Canal Sur con su programa Los ratones coloraos apareció desnuda una stripteaser que leía a Saramago. Recuperar la entrevista por parte de Jesús Quintero es como decir que, de joven, fue revolucionario. Hubiera sido un detalle que la hubiera actualizado. Su osadía se merecía una segunda oportunidad.

Un comentario sobre “Fuera pelucas”

  1. Tienes razón estas chicas están muy buenas y tal pero son más actrices que periodistas. De caulquier forma en vez de su foto de pinpollos estaría bien que hubieras puesto la de la chica que entrevisto Quintero y, yo la vi, estaba, totalmente desnuda.

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