MI COCO ROTO

Se calienta tanto mi coco roto
en sueños
que derrite mi coco roto
los tapones de cera
de mis oídos.

Hoy mientras desayunaba
ha salido disparado de debajo de la mesa
un perro de aguas.

No sé si me lo he imaginado.

Se calienta tanto mi coco roto en sueños
que no sería extraño haberlo visto
salir disparado de debajo
de la mesa.

¡BUM!

No soporto
el viento que me despista,
moviendo puertas y ventanas
a su antojo,
sin pedir permiso.

No soporto cuando el sol sale por las mañanas,
orgulloso y creyéndose un rey que
todo lo baña.

Y la luna que se asoma cuando quiere,
que se oculta entre las montañas
cuando le da la gana.

Siempre amenazando
y cuando menos te lo esperas…

¡Bum!

EL POZO DEL MÉDICO

El legendario pozo del médico hoy, en el río Arga a su paso por Larrasoaña (Esteribar).

Se cuenta de un médico de provincias que una vez, paseando a caballo cerca del río, se detuvo entre dos árboles, cerca de un pozo, para espiar a dos muchachas lozanas refrescándose en la orilla, con tan mala suerte que de repente saltó una trucha cerca de donde estaba escondido, asustando al caballo de tal manera que ambos perdieron el equilibrio y cayeron al río. Se ahogaron los dos, el médico y el caballo.

ESO ME DIJO ELLA

Dos moscas
caminando por un espejo
se sienten cuatro
moscas.

Son
sólo dos moscas
pero la ilusión se basa
en eso.

¿No?

Me pone enferma
nuestro querer tener la razón
en todo.

¡Cuatro moscas caminando por un espejo!

Eso es lo que son y no me intentes
convencer de lo contrario.

Eso me dijo ella.

Le brillaban los ojos al volante.
Hablaba mientras conducía
y me contaba eso de
las moscas.