
En un pasillo del metro,
entre todo el gentío,
alguien arrastra
un pedo.

Eres muy guapo pero no tienes curvas.
Eso le dijeron en su primera entrevista de trabajo.
Luego añadieron.
Eres muy guapo pero no encajas con nuestro perfil.
¿De qué perfil hablaban?
No entendía nada.
Eres muy guapo pero tienes una mancha de aceite en el chándal.
Llevaba puesta una camisa de cuadros y unos tejanos.
¡Hasta aquí hemos llegado! – Dijo el guaperas.
¡Me trago una pepita de mandarina y luego la cago!
¡Mucha gente ha cagado en este baño!
¡Aquí huele a petardo!
¡Yo me largo!
Tengo ganas de no hacer nada.
Me costó entrar en este gran embudo.
Al fondo veo toldos y fachadas pintadas de blanco.
El final del embudo es tan grande que
cuando salga no me daré
ni cuenta.
Y saldré por aquí.
Ahora estoy aquí.
Entré por aquí.
Entré por aquí.
Ahora estoy aquí.
Y saldré por aquí.